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No quiero que nadie confunda esto con muchos de los otros blogs que hay que invitan a que uno quiera ser anoréxico o bulímico. Yo solo intento contar lo que no he podido contarle a nadie. Todo el mundo te juzga hagas lo que hagas, y preferiría poder desahogarme en un lugar donde pudiera ser yo misma sin necesidad de temer a cambio unos comentarios críticos del resto de la gente.
No creo que yo sea capaz de atraer a alguien al mundo de Ana y Mia, pero en el caso de que suceda, lo lamento, pues no era mi intención. Solo intento demostrar que esto puede parecer atractivo para gente descontenta con su cuerpo visto desde un punto de vista externo, pero si lo vives en primera persona, las cosas cambian.

No dejes que se apodere de ti.

No dejes que se apodere de ti.
Tú vales más que una imagen.

jueves, 30 de septiembre de 2010

:(

Hace mucho tiempo que no escribo nada.
También hacía mucho tiempo que yo no vomitaba. Y ayer lo hice.

Me siento peor. Sé que siempre pongo lo mismo: que es complicado salir, que no logro mejorar. Pero es la pura verdad.
Soy un fantasma. Una sombra. Una simple y despreciable sombra.
Muero lentamente. Caigo desde las alturas.
No avanzo hacia delante. Sólo me dejo llevar.

Necesito una razón para no matarme.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Felicidad

Me sorprende la forma con la que mi forma de pensar ha evolucionado durante todo este tiempo. En junio, cuando yo leía esos blogs con tips, e incluso seguía alguno. Y ahora, que cierro los ojos con fuerza y deseo no haberlos visto nunca.
Yo sólo fui una de esas que se dejaron arrastrar por las demás. Que esperó a ver qué sucedía. Y por culpa de quedarme mirando como esta enfermedad me comía por dentro y no actuar, estoy ahora donde estoy, y me va a costar muchísimo más volver a ser la de antes. Bueno, la de antes no, porque creo que nunca podré ser la misma, pero al menos, alguien con libertad a la hora de pensar.
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Ayer le confesé a un amigo que llevaba un blog. Confío en él completamente. Ha sido quien ha visto también como iba cayendo en las garras de la anorexia, y que me decía continuamente que estaba bien, que no necesitaba adelgazar... y yo no le hacía caso. Porque es difícil creerte lo que dicen los demás cuando tu piensas algo completamente opuesto. Algo que me gusta de él es que acepta como soy. Tengo otros amigos que me quieren, pero que no soportan esta cara de mí. Que les entran ganas de arrancarme la cabeza cuando se enteran de lo que he hecho, de que estaba matándome a mí misma por la imagen. Pero él me respeta.
Es complicado encontrar a gente así, pero una vez lo has hecho, sabes que merece la pena, que no te van a abandonar por mucho daño que les hagas. Son unas de las cosas que hacen que salir de esto sea más sencillo.
Así que en lugar de dar trucos para adelgazar, prefiero dar consejos para salir de la anorexia. No creo ser quien para hacerlo, pues ni soy una experta en el tema ni he conseguido escapar de ella. Pero puedo comentar lo que yo creo que me ayuda a sentirme viva, en lugar de vacía como la enfermedad hacía (y desgraciadamente, hace) que me sienta.

Me rodeo de ése tipo de personas, que todas saben mi problema y que dan su opinión cuando se la pido, y que cuando estoy mal, me intentan dar razones para seguir adelante. Personas que no me traicionarían aunque fuera un monstruo.
Procuro cuidarme. Cosas como ponerme cremas para quitarme espinillas, depilarme para tener las piernas bonitas, escoger ropa que me siente bien... algo que me sucedía muchísimo antes era que me olvidaba de todos esos detalles. A veces estaba tan hundida por verme gorda que no pensaba que quizás estaría mejor si me lavara el pelo y me lo desenredase, si me cortara las uñas y las pintara en lugar de mordérmelas. Esas cosas que puede que no se noten mucho por si solas, pero que pueden hacerte sentir mucho mejor todas juntas, porque pueden hacer que te veas radiante. Quizás gorda, pero radiante al fin y al cabo.
Intento no perder las ganas de hacer cosas. Antes me sucedía muchísimo más. Nunca tenía ganas de nada, ni siquiera de cosas que le divierten a la mayoría de la gente, como verse con los amigos en el cine, o jugar a la consola, ver mis series favoritas... Ahora intento obligarme un poco a hacerlas. Si mi amiga me llama y dice que quiere quedar conmigo, yo digo que sí aunque no me apetezca, porque sé que eso hará que me olvide un rato del peso y acabaré pasándomelo bien con ella. Nunca hay que dejar que se pierdan las ganas de vivir.
Me doy caprichos. Cuando me gusta algo, me lo compro. Soy más feliz así. Y me importa un bledo si el resto de la gente piensa que esa camiseta que tengo desde el otro día es horrible, porque a mí me gusta y eso es suficiente para mí. Hay que ser algo egoísta y dejar que la gente piense lo que le dé la real gana pero sin llegar a hacerles caso. ¿Qué más dará si ese color está pasado de moda? ¿Si ese peluche parece un feto? A mí me gusta, y lo que tú creas está lejos de influir en mi opinión.
Puede que lo más importante sea reconocer que tengas un problema. Y proponerse solucionarlo. Pero no de la manera dócil con la que lo intento resolver yo, sino queriendo hacerlo. Esforzarse al máximo para expulsar esos pensamientos malos de la cabeza.

Con esto he querido decir que una no ha de deprimirse. Claro, todos tenemos algún día en el que no estamos bien y nos hemos levantado con el pie izquierdo, no importa. Hay que tener días malos para saber apreciar los buenos.
Pero esta enfermedad no se vence con pastillas. Ni con dietas. Ni perdiendo o ganando peso.
Se vence queriéndose a una misma, mimándose, y, sobre todo, con una sonrisa.

:) :) :) :) :) :) :) :) :) :) :) :) Así que sonríe :) :) :) :) :) :) :) :) :) :) :) :) :) :)

viernes, 17 de septiembre de 2010

"El suicidio es la acción cobarde que solo realizan los valientes"

Me siento muy pequeña en este mundo. Como si el resto de cosas fueran gigantes y me hicieran sombra continuamente. Además, me noto muy joven. No sé cuántos años tendréis vosotros, pero yo no llego a los 18. No diré exactamente mi edad igual que no pongo en realidad mi verdadero nombre, pero me parece muy triste que sin llegar a ser mayor de edad ya esté tomando antidepresivos, tranquilizantes y hierro para la anemia. Además visito el hospital muy de cuando en cuando... cualquiera diría que soy una abuela en lugar de una adolescente.
A veces es bonito ser así de chiquitita. Las cosas se ven mejor, te fijas más en los detalles y las contemplas con mayor admiración ahora que las obserbas con detenimiento. Puede que sea algo complicado de explicar con esa metáfora, pero me refiero sobre todo a que, después de haberlo visto todo negro, quizás verlo todo "gris" me parece el paraíso. Ahora veo la belleza en todas partes. Desde en una simple hoja hasta una diaria puesta de sol. Claro está, en todas partes menos en mi propio reflejo.

Hoy leí en el libro de una asignatura mía que mi cumpleaños cae en el día de prevención del suicidio. 10 de septiembre. Ayer publiqué una entrada algo deprimente.
No quiero promocionar la muerte voluntaria, ni mucho menos. Comprendo que algunas personas decidan llevar su vida al fin. Hay algunas que no soportan el sufrimiento y no pueden luchar contra esto.
Hay que ser fuerte y vencer la anorexia. Porque no es otra cosa que una guerra contra una misma. No es nada más que un laberinto del que cuesta escapar. Pero cuando salgamos de él, lo veremos todo más bello. En mi opinión, valoraremos más nuestro cuerpo después de haberlo despreciado tanto y aprendido a querernos tal como somos. No nos fijaremos en esos pocos kilos de más que ahora pueden parecer llamativos. Haremos como que no hemos visto esas espinillas, granos, moretones, o cualquier otro defecto, porque nos dará igual. ¿Para qué mirar los fallos si tenemos virtudes? Vale, a lo mejor no somos tan altas como las famosas, a lo mejor no tenemos unos ojos vistosos y hermosos, a lo mejor tenemos unos huesos anchos... pero ¿qué más dará? Una debería sentirse orgullosa de ser ella misma, porque no hay nadie más igual.
A todas vosotras o vosotros, os animo a que sigáis peleando por ser libres de estas cadenas. Somos humanos y cometemos errores, cierto, y haberse preocupado tanto por la imagen es uno de ellos, pero aprendemos a no volver a cometerlos. No hay que tirar la toalla nunca, por muy atractiva que pueda ser esa idea.
Vamos a vencer a esta enfermedad, aunque nos cueste todo el esfuerzo del mundo.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Morir

La manera más sencilla es terminarlo todo de golpe. No sólo hay dos caminos, ingresar o aguantar. Está la tercera opción, la más definitiva de todas.
Luchar contra esta enfermedad nos va a fortalecer. Va a enseñarnos, por decirlo de alguna manera, a no fijarnos tanto en lo externo y centrarnos más en cómo son las cosas por dentro. El verdadero problema es que esto sólo pasa si consigues ganar la batalla contra la anorexia. Creo recordar que era el 60% de gente el que la superaba. Es la mayoría, pero casi la mitad, y sigue siendo probable no ser de los que acaban bien. El resto padecerán esto hasta el resto de sus días o morirán.
Sólo es un porcentaje, pero era una manera de introducir lo que quería decir. ¿Merece la pena seguir existiendo si no eres feliz? ¿Si estás todo el tiempo deprimida porque no te consigues ver bien en el maldito espejo?

No voy a mejor. De hecho, cada vez estoy peor. Me siento más gorda por momentos, y por lo tanto, más desgraciada. Ojalá no me sintiera peor por cada kilo que gano, pero es así, es una parte de mí de la que me avergüenzo, pero cuya existencia no puedo negar.
Y creo que cada vez ocupa más parte de mi mente. A veces me he llegado a agobiar por el mero hecho de no poder pensar en otra cosa. A veces he pensado en suicidarme.
Pienso en todo lo que dejaré a atrás si lo hago. Mi novio acabaría destrozado, como mis amigas y familiares. Pero quizás es la única manera de que pueda liberarme de este problema, de esa voz que me critica cuando ve mi reflejo.
¿Merecería la pena ser del 30% que cronifica la enfermedad? ¿Merecería la pena?
Me siento sola, rara y fuera de lugar. Es como si hubiera sido un ángel y hubiese vivido en el cielo durante muchos años y de repente me hubieran cortado las alas y me hubieran mandado al infierno.Estoy en una habitación cuadrada, y las paredes se mueven hacia mí, dejándome cada vez menos espacio.
¿Podré escapar de este lugar antes de que me aplasten sus cimientos?

domingo, 12 de septiembre de 2010

Despertar

Hace bastante tiempo que no escribo ni doy señales de vida. La verdad es que no creo que pueda volver a escribir tan frecuentemente como antes, pues ha empezado el curso y a partir de ahora estaré más ocupada entre estudios, proyectos y ese tipo de cosas. Quizá me sirvan para mantener mi mente ocupada y pensar menos en el peso.
Hoy quería hablar de algunas cosillas... Para empezar, mi psicóloga, Belén, confía en mí. Cree que no necesitaré ingresarme para recuperarme. Por eso me dijo que no lo haría aquel día. Tal vez la mejor forma, pero también la más dura, es vencer a la anorexia por uno mismo. Poder decir en el futuro que TÚ ganaste esa batalla. A lo mejor necesitaste algo de medicación para que fuera más sencillo, pero no fueron unas pastillas las que consiguieron que todo se acabara y volvieras a ser la de antes. Me gustaría poder decir eso en el futuro, así que no pienso rendirme.

Lo siguiente es que he leído que hubo una persona que leyó mi blog y dijo que la ayudé a reflexionar sobre la imagen. Y se dio cuenta de que no era lo más importante. El único fin por el que comencé a escribir esto fue por egoísmo, por poder decir lo que pensaba sin necesidad de que nadie en especial me prestara atención. Me sentí muy sola y única. Quiero decir, sabía perfectamente que no era la única que quería salir de esto, pero me sentía diferente del resto. Porque al leer varios blogs de otras personas, veía que APOYABAN la anorexia. Porque vi un foro en el que persona QUERÍAN ser anoréxicas. Y eso me hizo reflexionar tanto... Llegó un momento en el que incluso pensé que nadie querría librarse de esta enfermedad. Suponía que habría alguien como yo, pero nunca había oído hablar de nadie, así que tenía la sensación de que era un bicho raro.
Pero unos meses después, vi que había gente que leía esto. Había quienes me escuchaban, y por eso, sentí como alguna gente me apoyaba. No sé si lo he hecho alguna vez, pero quería daros las gracias. Me gusta leer lo que pensais y saber que no estoy sola en esto. Sois un gran apoyo, aunque no os conozca de nada, y a algunas incluso ni siquiera tenga oportunidad de verlas en persona, aunque sea cruzarnos por la calle, porque vivimos muy lejos. Pero muchas gracias.
Y si encima, al escribir ayudo a la gente... pues merece la pena hacerlo.
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También, durante estos días, he reflexionado sobre esta desgracia que hace que nos autodestruyamos.
Hace un tiempo, cuando oía hablar de personas anoréxicas, sentía desprecio. Por ejemplo, casi todos los años, en verano dicen un porcentaje de personas que han cogido esta enfermedad por culpa de la llamada operación bikini. Me parecía que esas chicas querían ser así. Elegían tener ese aspecto escuálido y no comer.
Ahora puedo llegar a comprenderlo perfectamente. Esto no es algo que se pueda escoger. A veces ni siquiera te das cuenta. Entra poco a poco dentro de tu mente, de una manera discreta. Una solo quiere ser más guapa y acaba por verse más fea hasta alcanzar una obsesión patológica con la belleza. Y cuanto más obsesionada estés, más serán los defectos que encuentres en tu físico. Me parece muy triste el hecho de que, por intentar estar mejor, acabes peor.
He meditado los motivos por los que una persona puede plantearse bajar de peso. Hay muchos y muy distintos entre sí. No sé en el vuestro, pero en el mi caso, un chico me dijo en una ocasión que tenía el culo gordo. Y a partir de ese momento, empecé a mirarme todos los días en el espejo y a prometerme a mí misma que en cuanto pudiera me libraría de esos kilos de más. También influyó otra cosa. Cuando iba al instituto, teníamos una clase de natación. Y, como es lógico, debíamos ponernos el bañador. Digamos que con un bañador puesto puedes apreciar sin dificultad si una persona está gorda o está delgada. Y todas las niñas que iban a mi clase de natación estaban delgadas. A su lado yo parecía un enorme barril. La moda. Esa también es culpable, por poner como ideal de belleza a personas altas y estrechas. Yo siempre he tenido ese sueño tonto de ser modelo. Ese sueño imposible debido a mis escasos 160 centímetros. Me hubiera encantado aparecer en la televisión con vestidos estrafalarios caminando por una pasarela. Y no solo se interponía entre mí y mi sueño mi poca estatura, sino mi gordura. Si no podía ser igual de alta que esas modelos, al menos sería igual de delgada.
Yo creo que hay un montón de factores que nos hacen caer en esto. Las que más duelen son las burlas de los demás. Queremos que todo el mundo nos vea bien, queremos ser deseadas por los chicos. Y si estás gorda, no puedes.
Le doy ánimos a todas esas personas que han tenido que soportar comentarios atacantes sobre el físico de otros, a esas que han sentido envidia de la gente de la televisión o las revistas, a esas que no se sienten a gusto con su cuerpo. Cada uno es de una manera distinta. Y eso es algo que, seas gordo, flaco, guapo o feo, te hace único.
Prefiero ser yo misma a otra copia más. ¿Porque unos digan que las delgadas son más guapas, vamos a tener que serlo? ¿y si la gente, en lugar de ver bien lo de ser delgado, le gustara llevar un pollo en la cabeza? ¿lo llevaríamos? Antes estaba bien visto estar gorda porque significaba que tenías riquezas, y que podías comer. Nosotros podemos comer, hay gente que se muere por desnutrición, y ¿qué hacemos nosotros? Vomitar esa comida que otros no pueden poseer.
No quiero que creais que estoy atacando a la gente anoréxica. Yo misma he hecho todas estas cosas. Me he dejado engañar por la imagen.
Pero no quiero que más gente lo haga. No quiero que empecéis a pesaros todos los días, como lo hacía yo; o a dejar de comer, como lo hacía yo; o a provocar vómito para no engordar, como lo hacía yo. Intento dar razones para, las que aún están a tiempo de echarse atrás, lo hagan.
Otras no tenemos elección y tenemos que luchar contra esto porque es demasiado tarde.