Hace un tiempo alguien escribió un comentario pidiendo que intentara escribir algo que no tuviera nada que ver con la anorexia y la bulimia.
Pues eso... la verdad es que me hizo pensar. Y aquí dejo el resultado.
Espero que os guste.
______________
Él corre hacia el bosque. Es un lugar sombrío en el que hace tiempo que nadie se atreve a entrar. Emana un aura oscura de sombras y sólo su mera visión hace que un escalofrío ronde por el cuerpo. Está lleno de árboles de color marrón putrefacción y hojas secas. La luz solar se pierde entre las ramas de la muerta vegetación y no roza la tierra. Es tenebroso, pero a él no le importa. Algo le está llamando.Sus largos pasos atraviesan la hierba del prado. Algunas flores mueren a sus pies aplastadas, algunos insectos alzan el vuelo molestos por el movimiento, algunas personas que pasaban por allí se le quedan mirando, atónitas por el destino al que se dirige. Pero él no se percata de nada. Solamente es capaz de pensar en la necesidad que siente de ir hacia ese inhóspito lugar.Las plantas se marchitan conforme se acerca. Una neblina nace poco a poco y va impidiendo la perfecta visión, pero no teme extraviarse. Sabe perfectamente cuál es el camino a pesar de no haberlo tomado nunca. Algo le está llamando.Comienzan a aparecer troncos de árboles decorados con enredaderas y zarzas que se clavan en su piel hasta que brote sangre. Se ha adentrado en el bosque. Es probable que no salga ileso de un sitio como aquel. Es probable que no logre salir de allí.La niebla es ahora casi palpable, de un color más cercano al negro que al blanco, que le deja a ciegas completamente. Choca, cae, se golpea, pero siempre continúa sin lamentarse. Algo le está llamando.Tajos abren su piel y su ropa, barro se acumula en sus zapatos y los bajos de sus pantalones, el pelo castaño se le ensucia y sus ojos se cierran porque el ambiente parece tóxico y los hace llorar. Corre, esquiva los pocos obstáculos que ve venir y tropieza o arrolla los otros tantos que le pillan desprevenido. Ramas que bloquean su camino intentan agarrarle para que no pueda avanzar. Piedras que hacen que se derrumbe y nazcan más heridas en su cuerpo. Charcos que resbalan y hunden sus piernas para dificultar su paso. Pero no son suficiente para pararlo. Algo. Algo le está llamando. Y tiene que acudir. Sabe que no son imaginaciones suyas, sabe que está a punto de cambiarle la vida. Sabe que será la solución de sus problemas, que por ello merecerá la pena cualquier sacrificio.Pero llega un momento en el que tropieza y no consigue levantarse. Tiene moretones, cortes, por todo el cuerpo. Sus pulmones están encogidos y agotados, e intentan hacerse con el aire que necesitan con una respiración acelerada. Puede notar todo el contenido que su corazón bombea a través de sus venas. Tiene la garganta helada y con un regusto a sangre desagradable. Le duelen los huesos.Él oye algo. Algo que se aproxima. Abre los ojos castaños aun conociendo la existencia de la ponzoñosa niebla e intenta incorporarse. Tras varios intentos, lo logra con la ayuda de un árbol cercano del que no puede soltarse porque caerá.Escucha como el sonido de unas pisadas se acerca cada vez más. Podría ser cualquier cosa, cualquier animal hambriento decidido a matarlo. Pero por alguna razón, él sabe que no es nada que se le asemeje. Logra ver mejor por momentos, bien porque sus ojos se acostumbran a la presencia del aire envenenado o porque está desapareciendo. Distingue todo lo que hay a su alrededor: el suelo húmedo y pantanoso, los torcidos troncos cuyas copas no deja ver la oscuridad, numerosos arbustos de bayas comestibles… Y una sombra que camina hacia él.Es demasiado grande para ser cualquier ser salvaje conocido, y demasiado pequeña para un hombre. Algo… algo que le llama. En la penumbra aparece. Una chica de su misma edad, igual de débil que él. Su vestido negro ha acabado tan mal o peor que sus propios ropajes, sus piernas han sido víctimas de los cuchillos de los árboles. Y a pesar de que su cuerpo ha sido maltratado, su mirada verde sigue viva, un fuego que arde entre las cenizas. Sonríe. Le duelen todos los músculos al hacerlo, pero él le sonríe.
Ella le llamaba.Ella era lo que estaba buscando
.
No quiero que nadie confunda esto con muchos de los otros blogs que hay que invitan a que uno quiera ser anoréxico o bulímico. Yo solo intento contar lo que no he podido contarle a nadie. Todo el mundo te juzga hagas lo que hagas, y preferiría poder desahogarme en un lugar donde pudiera ser yo misma sin necesidad de temer a cambio unos comentarios críticos del resto de la gente.
No creo que yo sea capaz de atraer a alguien al mundo de Ana y Mia, pero en el caso de que suceda, lo lamento, pues no era mi intención. Solo intento demostrar que esto puede parecer atractivo para gente descontenta con su cuerpo visto desde un punto de vista externo, pero si lo vives en primera persona, las cosas cambian.
No creo que yo sea capaz de atraer a alguien al mundo de Ana y Mia, pero en el caso de que suceda, lo lamento, pues no era mi intención. Solo intento demostrar que esto puede parecer atractivo para gente descontenta con su cuerpo visto desde un punto de vista externo, pero si lo vives en primera persona, las cosas cambian.
No dejes que se apodere de ti.
Tú vales más que una imagen.
sábado, 27 de noviembre de 2010
domingo, 21 de noviembre de 2010
.
Hace mucho que no escribo. ¿Que por qué? Ingreso voluntario.
Pero no quiero hablar de eso.
Me gustaría ser positiva. Un poco otra vez.
Me gustaría recordar que esto es como el vuelo de un pájaro. Hay que lanzarse para poder saber si puedes o no volar. Si puedes o no conseguirlo.
Hay pájaros que caen de sus nidos. Pero yo he visto infinitos más volando.
Me gustaría decir que esto te envenena por dentro, y aquel que pueda detenerse, que lo haga. Con cada latido, con cada ayuno, esto se hace más fuerte.
Sin embargo, no es más que una voz. Realmente, lo que tú estás haciendo es obedecer órdenes, hundirte por insultos, o tener en cuenta cosas que una vocecita dice en tu mente. Somos nosotras quienes nos autodestruimos por un bicho que vive en nuestro subconsciente.
Pero ese bicho es como el sonido. Puede ser más o menos fuerte. No podemos subir o bajar el volumen a nuestras anchas, pero podemos ignorar poco a poco lo que dice.
Al fin y al cabo, no es más que ruido. Un ruido que es tan insignificante que nos necesita para existir. Un ruido al que no voy a dejar vivir dentro de mi cabeza.
.
.
.
COSAS QUE ME VOY A PERDER SI CAIGO EN ESTO:
Pero no quiero hablar de eso.
Me gustaría ser positiva. Un poco otra vez.
Me gustaría recordar que esto es como el vuelo de un pájaro. Hay que lanzarse para poder saber si puedes o no volar. Si puedes o no conseguirlo.
Hay pájaros que caen de sus nidos. Pero yo he visto infinitos más volando.
Me gustaría decir que esto te envenena por dentro, y aquel que pueda detenerse, que lo haga. Con cada latido, con cada ayuno, esto se hace más fuerte.
Sin embargo, no es más que una voz. Realmente, lo que tú estás haciendo es obedecer órdenes, hundirte por insultos, o tener en cuenta cosas que una vocecita dice en tu mente. Somos nosotras quienes nos autodestruimos por un bicho que vive en nuestro subconsciente.
Pero ese bicho es como el sonido. Puede ser más o menos fuerte. No podemos subir o bajar el volumen a nuestras anchas, pero podemos ignorar poco a poco lo que dice.
Al fin y al cabo, no es más que ruido. Un ruido que es tan insignificante que nos necesita para existir. Un ruido al que no voy a dejar vivir dentro de mi cabeza.
.
.
.
COSAS QUE ME VOY A PERDER SI CAIGO EN ESTO:
- Casarme.
- Encontrar trabajo.
- Ir de cena a un restaurante romántico con esa persona.
- Tener hijos.
- Ser anciana y ver todo lo que he vivido.
- Estar orgullosa de ser yo y de lo que he hecho.
- Comerme la tarta de mi 18 cumpleaños sin remordimientos.
- Comprarme mi propio piso.
- Pelearme con mi novio por el modelo o color de coche.
- Mirarme al espejo nada más levantarme y, a pesar de tener unas pintas horribles, pensar que soy la más bonita del universo.
- Ver como mi hermano se gradua.
- Encontrar un trébol de cuatro hojas.
- Ver una puesta de sol en la playa en mi luna de miel.
- Comprarme un peluche gigante.
- Llenar la pared de mi habitación de cosas, tantas cosas que no se sepa de qué color está pintada.
Tantas tonterías me quedan por hacer... que me planteo si merece la pena quitarme la oportunidad de poder realizarlas.
Soy demasiado jóven aún. Y probablemente, tú también lo seas.
viernes, 15 de octubre de 2010
sueños


últimamente he estado bastante mal.
Así que se lo he vuelto a pedir a mi psicóloga. Le he dicho que no puedo más, que siento como no me recupero en absoluto. Y Belén me ha prometido hablar con el psiquiatra para ver si me pueden ingresar. Más o menos me ha contado de qué va eso, pero si alguna lo conoce con detalles, me gustaría que me ayudara.
Belén ha dicho que serían unos 30/40 días, aunque claro, todo depende de la persona. Habrá quienes necesiten más tiempo y habrá quienes no les haga falta esperar mucho.
Se hacen actividades. Hay clases. Hay terapias. Hay horarios para comidas y duchas. Hay un tiempo para relacionarse.
Creo que es de las mejores cosas que podría hacer.
Porque lo único que siento es que me pudro por dentro mientras engordo por fuera.
_______________________
La anorexia se basa en las mentiras. En fingir que no sucede nada. En fingir que estás bien. Engañamos tanto a los demás que acabamos engañándonos a nosotras mismas y nos creemos que matarnos de hambre es lo mejor para nosotras.
- ¿qué harás cuando la gente vea cortes en tu piel?
- ¿qué harás cuando te pillen llorar desconsoladamente por haber engordado?
- ¿qué harás cuando ya no puedas adelgazar más?
- ¿qué harás cuando te pregunten si te ocurre algo, si tienes cáncer o alguna otra enfermedad?
- ¿qué harás cuando sigas viéndote igual de gorda con diez kilos menos que con diez kilos más?
No importa cuál sea tu respuesta a esas preguntas. Siempre será algo lejano a la realidad. Tejes tu mundo ideal, donde puedes perder tanto peso hasta ser más ligera que una pequeña pluma. Y todo es perfecto... hasta que te chocas de bruces contra la realidad.
martes, 12 de octubre de 2010
NECESITO AYUDA
No sé qué hacer. Estoy completamente desesperada. He vuelto a caer en las garras de la anorexia. Y no he luchado para impedírselo.
Me rindo.
Necesito apoyo, pero nadie contesta desde hace semanas. A veces me planteo el hecho de anunciar mi blog en el tuenti o algún tipo de red social para poder hablar con más gente como yo.
Porque necesito a alguien que me comprenda cuando digo que me corto porque me lo merezco, porque soy una inútil. Necesito a alguien que entienda qué es volver a vomitar. Necesito a alguien. A cualquiera que me escuche.
... nunca me he planteado tanto el suicidio.
Me rindo.
Necesito apoyo, pero nadie contesta desde hace semanas. A veces me planteo el hecho de anunciar mi blog en el tuenti o algún tipo de red social para poder hablar con más gente como yo.
Porque necesito a alguien que me comprenda cuando digo que me corto porque me lo merezco, porque soy una inútil. Necesito a alguien que entienda qué es volver a vomitar. Necesito a alguien. A cualquiera que me escuche.
... nunca me he planteado tanto el suicidio.
lunes, 11 de octubre de 2010
Quiero gritar lo que soy, que todo el mundo me entienda, que dejen que sea como yo quiera. Que dejen de llamarme enferma y deprimida, aunque sea verdad. Ya sé que tengo una enfermedad. Ya sé que tengo depresión. ¿Tan duro es pedir que no me lo recuerden?
Me odio. Odio mi debilidad. Odio la falta de concentración. Odio las cuentas de calorías que hay siempre en mi cabeza. Odio el vómito que echo a veces porque quiero estar vacía. Odio no querer curarme.
Sólo hay dos cosas que me hacen sentir mejor. Hacerme daño físico y no comer.
Necesito ayuda. Necesito ánimos. Necesito que alguien diga en alta voz que voy a recuperarme.
Pero sólo hay silencio.
Me odio. Odio mi debilidad. Odio la falta de concentración. Odio las cuentas de calorías que hay siempre en mi cabeza. Odio el vómito que echo a veces porque quiero estar vacía. Odio no querer curarme.
Sólo hay dos cosas que me hacen sentir mejor. Hacerme daño físico y no comer.
Necesito ayuda. Necesito ánimos. Necesito que alguien diga en alta voz que voy a recuperarme.
Pero sólo hay silencio.
jueves, 7 de octubre de 2010
MORIRMORIRMORIRMORIRMORIRMORIRMORIR
Me han subido la dosis de antidepresivos.
Será por algo.
No estoy triste, pero no puedo estar contenta.
Esto es una felicidad sintética creada por pastillas.
No, ni siquiera.
Esto no llega a ser felicidad. Es un mero estado neutro, una inercia.
Un estar y no sentir.
Una caída sin frenos.
La mirada de los ojos de la muerte.
Una manzana podrida.
La última bocanada de aire antes de ahogarse.
Sí, eso es. Me ahogo.
Me ahogo en mi propio obeso cuerpo.
Los demás me engordan hasta que no pueda respirar, hasta que todos y cada uno de mis hermosos huesos queden ocultos bajo la piel.
Siento como recaigo. Como la anorexia vuelve a atraparme entre sus finas garras.
Siento que todo lo que hago está mal.
Viernes: hospital.
Miércoles: psicólogo.
Viernes: hospital.
Miércoles: psicólogo.
Viernes: hospital.
Miércoles: psicólogo.
Una rutina. Un intento de transformarme en alguien normal.
Mañana: hospital.
Pastillas. Tranquilizantes. Blanco.
Caigo. Caigo. Caigo. Caigo. Caigo.
No quiero vivir entre calmantes y antidepresivos.
Caigo. Caigo. Caigo. Caigo. Caigo.
No quiero vivir entre calorías.
Caigo. Caigo. Caigo. Caigo. Caigo.
No quiero vivir.
Será por algo.
No estoy triste, pero no puedo estar contenta.
Esto es una felicidad sintética creada por pastillas.
No, ni siquiera.
Esto no llega a ser felicidad. Es un mero estado neutro, una inercia.
Un estar y no sentir.
Una caída sin frenos.
La mirada de los ojos de la muerte.
Una manzana podrida.
La última bocanada de aire antes de ahogarse.
Sí, eso es. Me ahogo.
Me ahogo en mi propio obeso cuerpo.
Los demás me engordan hasta que no pueda respirar, hasta que todos y cada uno de mis hermosos huesos queden ocultos bajo la piel.
Siento como recaigo. Como la anorexia vuelve a atraparme entre sus finas garras.
Siento que todo lo que hago está mal.
Viernes: hospital.
Miércoles: psicólogo.
Viernes: hospital.
Miércoles: psicólogo.
Viernes: hospital.
Miércoles: psicólogo.
Una rutina. Un intento de transformarme en alguien normal.
Mañana: hospital.
Pastillas. Tranquilizantes. Blanco.
Caigo. Caigo. Caigo. Caigo. Caigo.
No quiero vivir entre calmantes y antidepresivos.
Caigo. Caigo. Caigo. Caigo. Caigo.
No quiero vivir entre calorías.
Caigo. Caigo. Caigo. Caigo. Caigo.
No quiero vivir.
jueves, 30 de septiembre de 2010
:(
Hace mucho tiempo que no escribo nada.
También hacía mucho tiempo que yo no vomitaba. Y ayer lo hice.
Me siento peor. Sé que siempre pongo lo mismo: que es complicado salir, que no logro mejorar. Pero es la pura verdad.
Soy un fantasma. Una sombra. Una simple y despreciable sombra.
Muero lentamente. Caigo desde las alturas.
No avanzo hacia delante. Sólo me dejo llevar.
Necesito una razón para no matarme.
También hacía mucho tiempo que yo no vomitaba. Y ayer lo hice.
Me siento peor. Sé que siempre pongo lo mismo: que es complicado salir, que no logro mejorar. Pero es la pura verdad.
Soy un fantasma. Una sombra. Una simple y despreciable sombra.
Muero lentamente. Caigo desde las alturas.
No avanzo hacia delante. Sólo me dejo llevar.
Necesito una razón para no matarme.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)